GENISTA SCORPIUS
Aliaga
Familia: LEGUMINOSAE
Floración: febrero-mayo,
Arbusto espinoso muy ramificado de entre 50 y 150 cm. de altura. Tallos provistos de fuertes espinas laterales, en disposición alterna, muy punzantes. Hojas alternas, pequeñas, simples, lampiñas por el haz y sedosas por el envés. Flores muy abundantes que nacen de los órganos estipulares o de tallos del año anterior; cáliz rosado y corola amariposada de color amarillo, con estandarte obovado, emarginado en el ápice, atenuado o truncado en la base del limbo, algo más largo que las alas y la quilla. Fruto en legumbre, aplanado, de margen grueso, con una a siete semillas que se marcan al exterior.
El nombre científico de la aliaga deriva del sustantivo latino scorpius o del griego skorpios, es decir: escorpión; sin duda por los dolorosos pinchazos que producen sus espinas.
Planta con apariencia oscura, triste y agresiva, hasta que al final del invierno estalla en una apoteósica floración de color amarillo dorado, anunciando la llegada de la primavera.
Como todas las leguminosas, la aliaga enriquece la tierra, por eso no necesita terrenos abonados, ya que el abono lo pone ella, y es así como puede colonizar terrenos duros y empobrecidos.
A esta especie se le atribuyen varios usos medicinales: con la harina calentada obtenida de la molienda de las ramas tiernas y flores se aplicaba a la cara, envuelta en un paño de lana, para calmar el dolor de muelas; el cocimiento de la raíz, bebido, se utilizaba para tratar afecciones hepáticas y renales y, hervido con añadidura de hojas y flores, para tratar afecciones de la boca y garganta, usándolo con gargarismos; la infusión de flores se utilizaba para tratar catarros y como diurética. Las semillas pueden resultar tóxicas.
Se dice que en Aragón se empleaba para colorear de amarillo los paños de lana, existiendo al parecer la creencia de que después de esta tinción no eran atacados por la polilla.
También fue utilizada como combustible en los hogares y hornos de pan o yeso.
Se trata de una planta pirófita, adaptada para rebrotar rápidamente o germinar sus semillas tras el fuego. Además, es una excelente melífera.
Es la especie de genista más abundante en la península, y en nuestro territorio una de las más familiares por su vistosidad y abundancia. Forma extensos matorrales en terrenos calizos y pedregosos más o menos secos, en claros de carrascales y pinares, campos abandonados, zonas incendiadas y eriales.


















