PEGANUM HARMALA
Gamarza, alharma
Familia: ZYGOPHYLLACEAE
Floración: junio-agosto
Planta herbácea perenne, leñosa en la base, de entre 20 y 50 cm. de altura, sin vellosidad y fétida. Tallos ascendentes, muy ramificados, con ramas ligeramente en zigzag. Hojas esparcidas, muy divididas en segmentos estrechos, de color verde que tira a glauco, un poco carnosas; las hojas más altas, ya próximas a las flores, tienen menos número de segmentos, solo dos o tres. Las flores salen de una en una, sostenidas por cabillos, con el cáliz de cinco sépalos muy angostos, lineares, con algunos dientecillos o lacinias a cada lado; la corola se compone de cinco pétalos, oblongos, obtusos, blancos, un poco verdosos en la base, con venillas del mismo color; los estambres son quince, de filamentos largos y anteras amarillas. El fruto es una cápsula globosa, un poco deprimida, que se abre por tres valvas, con semillas angulosas.
A esta planta se le atribuyen propiedades mágicas en distintas culturas.
En la cáscara de las semillas se encuentran cuatro alcálolides: la harmina, el harmalol, la harmalina y la peganida. La harmina ha resultado ser idéntica a la banisterina, alcaloide presente en el yagé de los Andes (ayaguasca).
Desde tiempos inmemorables, sobre todo por parte de los árabes, las semillas de la alharma se emplean bajo diferentes formas para procurarse una deliciosa embriaguez; al parecer, lo mismo que consiguen los indios americanos con el yagé.
El rojo de la alharma, la materia colorante que se saca de sus semillas, es el mentado harmalol.
Es una planta muy venenosa que, en dosis elevadas, puede actuar como depresora y su uso continuado acaba produciendo parálisis progresiva y convulsiones.
Forma parte de comunidades ruderales que se instalan en lugares áridos. Propia de cultivos abandonados, orillas de caminos, cunetas de carreteras, alrededores de parideras y zonas degradadas, principalmente en ambientes de secano. Puede llegar a formar poblaciones muy nutridas y está presente en toda la comarca.
























