
CENTAUREA ASPERA
Tramaladro, cañaladro, brazera, cornealadros
Familia: COMPOSITAE
Floración: abril-septiembre
Planta herbácea perenne de entre 20 y 60 cm. de altura, provista de indumento aracnoideo, áspero. Tallos generalmente rectos, angulosos, desparramados y más o menos endurecidos en la base. Hojas alternas; las inferiores pecioladas, lanceoladas, con lóbulos pinnados, generalmente dos o tres por costado, con margen ondulado y una espínula terminal; las superiores aparecen sentadas, son más simples, lineares y sin lóbulos. Cada rama tiene una cabezuela compuesta por una especie de alcachofita espinosa sobre la cual se abren las flores; esta alcachofita está formada por numerosas brácteas u hojitas aplicadas una sobre otra, cada una de las cuales remata en tres o cinco espinitas duras y de color pajizo, la espina central suele ser algo mayor que las laterales. Las flores, todas tubulosas, tienen color rosado, sobre todo las situadas en torno al exterior de la cabezuela, las del centro suelen ser más pálidas o totalmente blancas, pero con los estambres de color morado. Excepcionalmente, también podemos encontrar cabezuelas con las flores totalmente blancas.
El fruto es una cipsela con vilano corto y escamoso que se disemina por gravedad o por los insectos.
A nivel popular, se le atribuyen numerosas propiedades beneficiosas, siempre bajo control médico, pues podría resultar tóxica. Esta planta es hipoglucemiante, es decir, aminora la cantidad de azúcar de la sangre y de la orina en los diabéticos.
Su tallo duro, casi leñoso, era el responsable de la rotura de algunas piezas de madera de los arados antiguos (rejas, orejeras o dentales) y de ahí le viene su nombre popular.
Crece de forma generosa en terrenos alterados como ribazos, arcenes, orillas de caminos, campos de cultivo, entre los sembrados, viñedos, olivares y otros lugares con suelo seco y ambiente soleado.